La magia de Internet
Corre por la Red un refrán que afirma “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. He de reconocer que estudié Ingeniería Informática por la curiosidad que me provocaban todos los aparatitos —sería un poco aventurado llamarlos “ordenadores”— que pasaban por mis manos cuando era un niño. Desde los relojes digitales hasta las Nintendos (cuando éstas todavía eran las Game&Watch) hasta llegar a mi primer ordenador.
¿Sabéis? He cumplido mi objetivo. Tras acabar la carrera, soy capaz de saber en detalle qué sucede desde que una persona aprieta el botón de encendido de su ordenador, éste arranca el sistema operativo, se abre el Firefox y se abre el “Evolution of dance” en Youtube. No sólo en la computadora del usuario, sino también en su ratón, monitor, su router de internet, el router que tiene su ISP bajo tierra, los monstruos de Rediris en las universidades y la granja de servidores que tiene Google sirviendo vídeos.
Y, desgraciadamente, le he robado la magia a la informática. Internet ya no me fascina, y cada vez que se inventa un nuevo aparato o una tecnología maravillosa, puedo leer un documento que me explique cómo funciona en realidad. Sinceramente, todo era más divertido antes.
Sin embargo, conocer cómo funcionan los tubos permite protegerse de los problemas que puede comportar, y permite entender que Internet sólo es un cable, y detrás de cada letra que leemos en nuestro ordenador hay una pluma digital que la ha trazado al otro lado de la tubería.
En esta serie de artículos iré descubriendo en detalle aquellas partes de Internet de las que seguramente habréis oído hablar pero no sabéis realmente qué significan o para qué sirven. Desde algo tan cotidiano como los puertos del Emule hasta la conexión entre dos ordenadores separados por miles de kilómetros, pasando, claro está por la seguridad en el comercio electrónico mediante cifrado.
Como no es mi intención abrumaros con palabras técnicas ni acrónimos, os voy a proponer un pacto. Yo os explico de forma sencilla cómo funciona Internet y vosotros no le desveláis el truco a los niños. Dejad que disfruten de su inocencia ;)
Comentarios.
Por Nacho Lasheras hace 10 meses
Hola Carlos, soy Nacho ese que perpetra contigo El Amuleto de Yendor. El "refrán" que comentas en la introducción no es tal, sino que es la tercera ley de Clarke.
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